Sin innovación no hay futuro y también afecta a la acuicultura


¿Se imaginan una empresa que llegue a la conclusión que no necesita un departamento de contabilidad, o de compras, o de producción, o de márquetin? ¿Se imaginan una empresa a la que no le importe sus clientes? Si la respuesta es que no, probablemente es que no exista o que si existió ha dejado de hacerlo debido a que no ha tenido futuro.

Yo no entiendo una empresa que decida que no necesita innovar, o que hacerlo es un coste o una inversión que no va con ellos. Que lo que hacen ya está bien, que los cambios no van a ser tan drásticos y que no es necesario hacer nada porque el futuro inmediato es tan estable y previsible que no cambiará nada.

El Clúster Acuiplus junto con el Instituto de Acuicultura de la USC ha organizado una jornada, ¿En qué consiste innovación en acuicultura?, con el objetivo de dar respuesta o abrir debate, mejor dicho, sobre este aspecto. Ha sido un acercamiento muy ambicioso, arriesgado y de difícil digestión ya que en una mañana (apenas 3 horas) se han concentrado 13 intervenciones, cada una de ellas probablemente hubiera necesitado de esas tres horas para ser tratada, la demanda de los asistentes y sus interpelaciones continuas mediante un sinnúmero de preguntas así lo atestigua.

Sin embargo, lo verdaderamente importante es que se ha llegado a un consenso unánime, bueno no exactamente, de que “sin innovación no hay futuro”.

Digo no exactamente, porque la única discordancia respecto a este sentir unánime, es la que procedía de la persona que se arrogaba la representación del sector productor. He de decir que esta postura me ha descolocado, creo que no sólo a mí, sino que también ha afectado a un considerable número de asistentes, al menos estos fueron los comentarios que recibí tras su intervención.

Realmente vino a decir que poco o nada hay que hacer ya que el sector acuícola (creo que se refería específicamente al nacional) no va a cambiar nada, no en los próximos 10 años, que todo va a seguir igual y que si eso pasase dentro de esos años, tampoco importa ya que no va a estar para verlo.

Que la innovación es el motor de supervivencia de toda empresa creo que es algo que sólo pueden decir aquellos que han decidido apostar por la supervivencia, el resto no, ya que dejaron de estar presentes, son pasado.

Que la innovación es una forma de renovarse continuamente para no quedarse atrás y para detectar (o generar) nuevas necesidades y oportunidades creo que es algo que sólo pueden decir aquellos que han apostado por seguir manteniendo el liderazgo mediante la adaptación al cambio, el resto no, ya que han sido absorbidos o sobrepasados por lo que sí tuvieron visión.

Uno de los cambios más complejos y difíciles es el personal, hay que hablar desde la humildad del que no lo sabe todo, del que no puede controlarlo todo, del que no es capaz de darse cuenta que esto es mucho más complejo de los que nos gustaría, de que estamos en un entorno de altísima volatilidad, con un nivel de incertidumbre antes imaginable, ciertamente complejo y donde la ambigüedad marca mucho de lo que está sucediendo.

En estas situaciones aprender es difícil, desaprender, si no se quiere, imposible.  Desaprender es necesario para afrontar el reto de sumar inteligencias. Sólo las personas talentosas, inquietas, ávidas de encarar la incertidumbre con todas las herramientas que estén al alcance, capaces de hibridar habilidades y de gestionar situaciones de las que ni siquiera sabemos cuáles, estarán capacitadas para afrontar, con humildad y sin arrogancia, los grandes desafíos a los que estamos abocados.

La innovación consiste en poner el futuro en la agenda del presente, ya que los resultados que obtendremos mañana pasan por adaptarse a un mundo que cambia aceleradamente. No verlo o no querer verlo no indica que esto no vaya a suceder. Pasará y cuando pase volveremos la vista atrás para hacer un análisis forense de por qué pasaron las cosas. Es posible que las culpas recaigan en los de siempre, pero poco importará porque ya será tarde.

Comentarios

  1. ¡¡¡ Enhorabuena, Cristobal !!
    Totalmente de acuerdo. El mundo y la economía están en constante cambio. La eficiencia, la innovación y talento son tres ejes fundamentales de crecimiento y competitividad. Las empresas tienen responsabilidad directa en la eficiencia en la gestión, en la captación de conocimiento, en el desarrollo de nuevos productos y procesos, y en la captación de talento. Pero el desarrollo del conocimiento (I+D) y la formación de profesionales (talento humano) es competencia fundamental de la sociedad.
    Y luego está otro eje cada día más importante, el de la gobernanza. Sin un buen marco legal y una buena supervisión de los mercados y de la competencia, las empresas no pueden desarrollar eficientemente su trabajo.
    Podemos no entender la realidad, y seguir esperando a que cada vez más queden menos empresas de capital español, y dejar nuestras empresas en manos de aquellos que si innovan, de los noruegos.

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    1. Gracias. Es lo que tiene cuando no aceptas el cambio, que se impone a trompicones y no respeta.

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