El perverso efecto de las ondas Kelvin en los mercados

Recupero una entrada escrita hace un par de años por que empiezo a leer, con preocupación, evidencias de que hay más de lo mismo.
Ya hace unas semanas que no paran de aparecer noticias relacionadas con la reducción de capturas en Perú, principalmente y por ser quien aporta la mayor parte de esta pesquería, que en gran parte sustenta el mercado de los piensos para langostino y salmón.
Por lo tanto ya se avisa que esta situación va a tener una repercusión en los costes de producción de estas especies, es decir va a incrementarse el precio del pienso principalmente, supongo.
Siempre he creído, que como el petróleo, o con los suministros fósiles en general, existía un mercado de futuros donde grandes especuladores (entre otros) invertían para controlar el precio y hacer lo que les diera la gana. Un ejemplo, nunca el petróleo estuvo tan bajo en el último decenio y el impacto en nuestros bolsillos es mísero.
Me temo que con las capturas de la pesquería de la anchoveta va a pasar algo similar, aprovechando que hay poco, se impondrá el precio de esta situación de mercado, es posible que alguien, que años atrás compró grandes cantidades para esperar el momento (especular) hará aflorar esas reservas y se dará lo que casi siempre sucede, con la paradoja de que aunque no haya una escasez manifiesta de materia prima, sí que observará un extraordinario incremento en el precio, la culpa, posiblemente la tendrá como dicen los expertos del Imarpe, que están a la espera de su confirmación: “el fenómeno del El Niño y las ondas Kelvin sobre la pesquería de anchoveta”.
Lo que sí que es cierto es que los grandes “jugadores” están calentando motores, ya que toca recoger beneficios.
Tal vez también sea cierto que la inestabilidad de los últimos años, con sus fluctuaciones, hacen más que recomendable limitar las capturas ya que la sostenibilidad (es decir el aprovechamiento económico) de los mares está más que tocada y también es posible que sea cierto lo que está pasando que las grandes empresas se han lanzado en una loca carrera en la búsqueda de sustitutivos de la harina de pescado, a poder ser mucho más baratos (que tampoco entiendo bien por qué) para producir piensos y ya interesa que esto pase y hasta puede que sea bueno para dar un impulso a la necesidad de lnnovación que existe, ¡ojo! he dicho innovación, no sólo investigación.
Los Productores dicen que notan diferencia y que algo falla en el proceso, que lo que por un lado se consigue ahorrar o mantener no se ve reflejado por el otro, que cuando habían empezado a solucionar problemas y bajar algunas décimas el Índice de Conversión (por ejemplo) y esto son muchos euros, se ven de nuevo ante la necesidad de aprender a alimentar.
Parece que sea un buen momento para lanzarse a probar la incorporación de nuevas materias primas que contribuyan a balancear las dietas y que no sólo hagan que la fórmula final sea la misma en cuanto a composición proximal.
Yo no entiendo mucho, es lo que me dicen.

Comentarios