El arte de los negocios...acuícolas

Yo me dedico, principalmente, a la acuicultura. Creo que tengo un perfil renacentista en cuanto a esta disciplina, todo me interesa y de todos aprendo, cada día, en cada momento. Tal vez, como dice un buen amigo, estoy iniciándome en el arte de desaprender para empezar a aprender sin el lastre de las ideas obsoletas.


De biología de los mejores científicos, de sistemas e instalaciones de los mejores ingenieros, de salud y bienestar de los mejores veterinarios, del arte de llevar a las personas de los mejores formadores, de innovación de los gurús y pensadores, pero, de negocios… no sé de quién aprender. Escuelas de negocios aparte, que no sé yo si...

Esto no es porque no haya excelentes directivos y magníficos gestores, ni mucho menos, es sencillamente porque no soy capaz de entender bien los mecanismos que hacen que esta industria, desde el punto de vista de negocio, funcione. Debería ser sencillo, casi como con cualquier otra ganadería, casi como con cualquier otra industria agrícola. Más o menos los principios son equivalentes, sin embargo… hacen que, aunque lo intente, me resulte imposible.

Por ejemplo, cómo se explica el hecho que cinco grandes bancos que son los principales portadores de la deuda (acreedores dicen) de Pescanova no fueran capaces de ponerse de acuerdo para estabilizar la empresa. Decían además que “necesita una gestión diferente, que tiene que ser profesional”. Ya, veo que no soy el único que no entiende de negocios. Hoy es otro el modelo que han impulsado y en ello están. Lo seguiré a ver si soy capaz de aprender algo.

Otra. Nireus, “el gigante de la producción de la dorada y la lubina” decía no saber por qué pierde dinero y lo atribuye a “acontecimientos excepcionales y no recurrentes” aunque sospechan que un incremento de las enfermedades (tal vez pueden decir algo los veterinarios), variaciones en las temperaturas (tal vez consultar a los biólogos) y cambios en la formulación del alimento (¿nutrólogos?) pudiera estar detrás de lo que se está empezando a definir como el “síndrome del crecimiento de los stocks” que está afectando especialmente a las especies mediterráneas. Las que están a la cola en cuanto a valor y volumen de negocio, que no en importancia social. 

Este es el principal eje sobre el que pivota uno de los principales proyectos que acaban de presentarse a la convocatoria del H2020.

Por cierto, el presidente de la compañía esperaba, durante el año, que mejorasen los datos económicos del grupo mediante una reducción de costes y una mejora de la productividad.

Definitivamente no sé de quién aprender.

Y de aquellos que esperaba algo, me defraudaron.

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